martes, 6 de octubre de 2015

Pedro Téllez-Girón, príncipe de Anglona (22)


(Ejemplar de la Biblioteca de la 
Universidad de Sevilla. 
Sign.: A.Guichot 0521)



El artículo anterior estuvo dedicado a la actividad de Pedro Téllez-Girón como director del Museo del Prado, el segundo de la historia de esta institución. Hoy vamos a acercarnos un poco a su actuación política durante el mismo periodo (1820-1823), muy comprometida con el sector moderado del partido liberal.
La dirección del Museo del Prado, denominado entonces Real Museo de Pintura y Escultura, era un cargo casi inocuo desde el punto de vista político, un cometido que podía comprometer poco su situación personal llegado el caso de una restauración de la monarquía absoluta, algo que acabó siendo una realidad en el verano de 1823. Sin embargo, Anglona llamaría también la atención por sus actividades proconstitucionales. Prueba de ello son dos textos que figuran en el catálogo colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español:

Discurso pronunciado por el Príncipe de Anglona presidente de la Sociedad Constitucional, celebrando el aniversario del restablecimiento de la Constitución política de esta Monarquía en el día 19 de marzo de 1922 / por el Principe de Anglona. Madrid, Imprenta de don León Amarita, Carrera de S. Francisco, 1, 1822.
Este discurso aparece en algunos lugares como publicado en Madrid en 1825, algo que resulta difícil de creer. La publicación de un texto en defensa de la Constitución en el mismo Madrid, o en cualquier lugar de España, y en plena Década Ominosa no se explicaría a no ser que tanto el impresor como el autor tuvieran tendencia suicidas, y creo que este no era el caso. Si alguno de los lectores siente en su interior el llamado de la vocación investigadora, tan necesario, y vive cerca de las instituciones donde se encuentran las bibliotecas que conservan ejemplares de este discurso, todas en Madrid  —la Biblioteca Nacional de España, la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación—, puede comprobar por sí mismo si existe algún error en la fecha de 1825, pero todo apunta a que sí.

Discurso pronunciado en la Sociedad Constitucional por su Presidente el Príncipe de Anglona el dia 15 de julio de 1822, en que se celebró el aniversario del Juramento de la CONSTITUCIÓN hecho por S.M. en las Cortes en 9 de julio de 1820 / por el Principe de Anglona, Madrid, Imprenta de don León Amarita, Plazuela de Santiago, 1822).
            Este es el segundo de los textos aludidos.

Aún no he podido conseguir los discursos, pero puede asegurarse que no serían del agrado de los partidarios del absolutismo. Sólo así se explica el exilio de Anglona tras la invasión francesa de 1823. De no haberse exiliado, podría habérsele aplicado la sanción prevista por el Real Decreto de 9 de octubre de 1824 que no era otra que la pena de muerte para todo aquel que, simplemente, hubiera gritado “¡Viva la Constitución!”, sin “poder esgrimir atenuantes como la embriaguez” (Manuel Tuñón de Lara, La España del siglo XIX, Madrid, 2000; vol. I, pág. 91). La “Sociedad Constitucional” a la que aluden los títulos de los discursos debe tratarse de una mencionada por Marcelino Menédez y Pelayo en su Historia de los Heterodoxos Españoles (Madrid, 1987; vol. II, págs. 755 y 756), donde puede leerse:

“Para mayor desconcierto, y como si nadie acertara por entonces a gobernar sino por el tortuoso camino de las sombras y del misterio, hasta a los liberales moderados y enemigos de la anarquía, a los que meditaban una reforma de la Constitución, a los Martínez de la Rosa, Toreno, Felíu y Cano Manuel, se atribuyó el haber formado, bajo la presidencia del príncipe de Anglona, una sociedad semisecreta, que se llamó de Los Amigos de la Constitución.”

Celebraban las reuniones en el conocido Café de la Cruz de Malta, escenario por aquellos días de reuniones y discursos que contribuyeron a cambiar la historia de nuestro país, algo parecido a lo ocurrido en el célebre Café de la Fontana de Oro, popularizado por la novela de Galdós. Ya hablaremos de ello en próximas entregas.
(Continuará).



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